15 de mayo de 2026

El sabor del esfuerzo familiar se sirve cada mañana en el Mercado de Sauces IX

Mientras gran parte de la ciudad aún descansa, en el patio de comidas del Mercado de Sauces IX ya se encienden las cocinas, hierve el café y comienzan a prepararse los bolones de verde con chicharrón, queso o mixtos que cada mañana reúnen a decenas de clientes alrededor del local de la familia Chele.

La jornada para Ángela Chele, de 59 años, inicia todos los días a las 05:30 junto a sus hijos Karen Gómez Chele, de 35 años, y Luis Hidalgo Chele, de 30, además de su hermano José Antonio Chele, de 60. Todos viven cerca del mercado y han convertido el trabajo diario en una forma de mantenerse unidos.

Antes de abrir el local, Ángela y Luis revisan el inventario y recorren los puestos del mismo mercado para abastecerse de productos frescos. Luego, cada integrante asume una función específica: Karen apoya en la cocina, Luis coordina las compras y la preparación de los alimentos, mientras José Antonio entrega los platos a los clientes.

En el negocio familiar se sirven desayunos para un promedio de 40 personas al día, entre bolones, huevos fritos, jugos y café. La rutina se extiende hasta las 15:30 y vuelve a repetirse al día siguiente.

Ángela lleva 26 años dedicada a la venta de comida. Sus primeros pasos los dio comercializando tortillas de maíz en la feria libre de Sauces 4, hasta que posteriormente obtuvo, a través del Municipio, un espacio en el Mercado de Sauces IX. “Comencé con desayunos y almuerzos, pero ahora solo vendemos desayunos”, relató.

Reconoce que la situación económica transformó la dinámica familiar y también el negocio, especialmente después de la pandemia. Fue entonces cuando sus hijos decidieron involucrarse de lleno en el emprendimiento y, poco después, también se incorporó su hermano José Antonio.

“Lo importante de trabajar con mi familia es que estamos todos juntos. Mi hijo me dice lo que falta y lo que hay que comprar, mi hija me ayuda en la cocina y todos trabajamos unidos, en tiempos buenos y malos”, expresó Ángela.

Para Luis Hidalgo, el local representa prácticamente toda su vida. Recuerda que desde niño acompañaba a su madre en la feria y aprendió observando la forma en que atendía a cada cliente. “Desde hace 20 años ya le ayudé directamente y es algo que me gustó bastante porque mi mamá me enseñó esto desde muy pequeño. Nos enseñó a ser responsables con el trabajo”, mi mamá es todo: madre, hermana, amiga. Lo más importante es mantenernos juntos en todo momento”, afirmó.

En el Día de la Familia, la historia de los Chele refleja cómo el trabajo compartido también fortalece la unión, el apoyo mutuo y la permanencia de los lazos familiares frente a cualquier dificultad.

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