Septiembre de 2026.- Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Linfoma, una fecha destinada a generar conciencia sobre esta enfermedad, sus señales de alerta y la importancia de acceder a un diagnóstico oportuno.
Los linfomas son un grupo de cánceres que afectan al sistema linfático y pueden manifestarse a través de síntomas que, en algunos casos, pasan inadvertidos o son confundidos con otras afecciones.
Entre las principales señales de alerta se encuentran la fatiga, fiebre, sudoraciones nocturnas, pérdida de peso inexplicable e inflamación de los ganglios linfáticos. Estos síntomas pueden estar relacionados con infecciones, estrés u otras condiciones benignas; sin embargo, cuando persisten, requieren una evaluación médica.
EL DIAGNÓSTICO OPORTUNO ES FUNDAMENTAL
Los avances registrados en el diagnóstico y tratamiento han permitido mejorar el pronóstico de muchos pacientes con linfoma. De acuerdo con información de Cleveland Clinic, la tasa de supervivencia relativa a cinco años es de aproximadamente 89% para el linfoma de Hodgkin y 74% para el linfoma no Hodgkin.
Estas cifras corresponden a la supervivencia global considerando todas las etapas de la enfermedad en conjunto. Los resultados pueden variar dependiendo de la etapa en la que se diagnostique el linfoma, el tipo específico de enfermedad, la edad del paciente, su estado general de salud y la respuesta al tratamiento.
En Ecuador, un estudio realizado en el Hospital Carlos Andrade Marín de Quito, entre 2013 y 2019, analizó a 73 pacientes con linfoma de Hodgkin. Durante el período de seguimiento, el 30,1% de los pacientes falleció y la supervivencia registrada fue de 52,8 meses.
El estudio también identificó diferencias relacionadas con la etapa de la enfermedad: los pacientes diagnosticados en estadios avanzados presentaron una peor supervivencia, mientras que quienes alcanzaron una remisión completa después del tratamiento de primera línea obtuvieron mejores resultados.
¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL LINFOMA?
La Dra. Chieh-Lin Fu, especialista en Hematología y Oncología de Cleveland Clinic, explica que cuando los síntomas persisten es fundamental realizar una evaluación médica integral.
El proceso diagnóstico puede incluir un examen físico y análisis de sangre, además de estudios de imagen como tomografías computarizadas o PET-CT. También puede ser necesaria una biopsia del ganglio afectado, que permite confirmar la enfermedad y determinar sus características.
Estos estudios ayudan a establecer la extensión del linfoma y proporcionan información necesaria para definir el tratamiento más adecuado para cada paciente.
NUEVAS ALTERNATIVAS DE TRATAMIENTO
Los avances en hematología y oncología han ampliado las alternativas disponibles para las personas diagnosticadas con linfoma. Dependiendo del tipo y las características de la enfermedad, el tratamiento puede incluir quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas y otras estrategias terapéuticas.
Para la especialista, prestar atención a los síntomas persistentes constituye uno de los aspectos fundamentales, ya que la evaluación y el diagnóstico oportunos pueden favorecer mejores resultados y permitir que más pacientes alcancen remisiones prolongadas.
“El linfoma es una enfermedad grave, pero también es uno de los cánceres hematológicos más tratables”, señala la Dra. Fu.
Ante la presencia de síntomas persistentes o que generen preocupación, es importante acudir a un profesional de la salud para determinar su causa y, de ser necesario, iniciar oportunamente el proceso diagnóstico.


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