24 de octubre de 2026

ECUADOR ENFRENTA EL RETO DE FORTALECER LA EDUCACIÓN PARA LA SALUD DIGITAL

El 80,1 % de las personas de cinco años o más utilizó internet en Ecuador en julio de 2025. Este acceso facilita la búsqueda de información sobre salud, pero también plantea la necesidad de aprender a identificar fuentes confiables, evitar el autodiagnóstico y reconocer cuándo es necesario acudir a un especialista.

Buscar síntomas en internet o consultar herramientas de inteligencia artificial (IA) puede ayudar a resolver dudas generales y comprender conceptos médicos. Sin embargo, estas alternativas no reemplazan la evaluación de un profesional ni las indicaciones necesarias para cada caso.

En este contexto, Paula Sancho, gerente nacional de Ventas de Humana, participó en el III Foro de Educación e Innovación, organizado por la Cámara Ecuatoriano Británica (BritCham), donde abordó la importancia de la concientización, la prevención y la educación para tomar decisiones informadas sobre la salud.

“La educación para el desarrollo también implica aprender a tomar decisiones informadas sobre nuestra salud. Es importante reconocer qué información podemos consultar por nuestros propios medios y cuándo necesitamos la orientación de un especialista. Los chequeos oportunos, la actividad física y los hábitos saludables son parte de una cultura de prevención”, señaló Sancho.

Inteligencia artificial y prevención

El uso de herramientas digitales para consultar información médica requiere comprender tanto sus posibilidades como sus limitaciones. La inteligencia artificial puede facilitar la comprensión de términos médicos y ayudar a preparar preguntas para una consulta, pero sus respuestas pueden ser incompletas o no considerar las particularidades de cada persona.

Por ello, la educación para la salud digital debe promover la verificación de la información, el uso responsable de la tecnología y la búsqueda oportuna de atención profesional cuando sea necesario.

El impacto económico del cuidado de la salud

La prevención también está vinculada con la economía familiar. Según las Cuentas Satélite de Salud del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2024 los hogares asumieron directamente el 33,4 % del gasto de consumo final en salud.

Esta cifra evidencia la importancia de incorporar la planificación financiera a la educación para la salud, con el propósito de prepararse ante posibles imprevistos médicos y reducir su impacto en la estabilidad económica de las familias.

En un entorno donde la información está disponible de manera inmediata, fortalecer la educación para la salud implica desarrollar habilidades para evaluar los contenidos consultados, distinguir las recomendaciones generales de las indicaciones médicas personalizadas y reconocer cuándo se requiere atención profesional.

De esta manera, la concientización, la prevención y el uso responsable de las herramientas digitales pueden contribuir a consolidar hábitos de cuidado y a tomar decisiones más informadas sobre la salud.

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