16 de septiembre de 2026

¿POR QUÉ UNA LESIÓN VUELVE? LAS CAUSAS DETRÁS DE DOLORES QUE PARECEN NUNCA CURARSE

Lesiones de rodilla, hombro, tobillo o columna pueden reaparecer incluso después de que el dolor haya desaparecido. Desde la traumatología, identificar el origen del problema y completar adecuadamente el proceso de recuperación son aspectos fundamentales para disminuir el riesgo de recaídas.

Quito, septiembre de 2026. Un dolor de rodilla que desaparece y vuelve al retomar el ejercicio, un esguince de tobillo que se repite, una molestia en el hombro que reaparece con determinados movimientos o un dolor de espalda que regresa semanas después son situaciones frecuentes que pueden llevar a pensar que una lesión “nunca termina de curarse”.

Sin embargo, la recurrencia de una lesión puede estar relacionada con diferentes factores, entre ellos un diagnóstico incompleto, el retorno prematuro a la actividad física, una recuperación insuficiente de la fuerza y movilidad o la permanencia de las condiciones que provocaron inicialmente el problema.

En septiembre, mes en el que se pone especial atención sobre la fisioterapia y los procesos de recuperación, el Dr. Goitia, especialista en Traumatología y Ortopedia, explica que uno de los principales errores es considerar que la desaparición del dolor significa necesariamente que una lesión ya está completamente superada.

“El dolor es una señal importante, pero no puede ser el único indicador para determinar que una lesión está resuelta. Desde la traumatología evaluamos qué estructura está comprometida, cuál fue la causa de la lesión y si el paciente ha recuperado las condiciones necesarias para regresar de manera segura a sus actividades”, señala el especialista.

¿POR QUÉ PUEDE VOLVER UNA LESIÓN?

Cada lesión debe analizarse de manera individual. No obstante, existen varios factores que pueden explicar por qué determinadas molestias reaparecen después de semanas o incluso meses.

No identificar correctamente el origen de la lesión

El lugar donde aparece el dolor no siempre permite determinar por sí solo qué está ocurriendo. Una evaluación traumatológica ayuda a identificar las estructuras comprometidas y establecer un diagnóstico que permita orientar el tratamiento.

Volver demasiado pronto a la actividad física

Sentirse mejor puede llevar a retomar rápidamente el deporte, el entrenamiento o determinadas actividades laborales. Si la zona afectada todavía no está preparada para soportar nuevamente esas cargas, aumenta la posibilidad de una recaída.

No recuperar completamente la fuerza y movilidad

Después de una lesión pueden persistir limitaciones que afectan la manera en que una persona camina, corre, levanta peso o realiza determinados movimientos. Estas alteraciones pueden generar compensaciones y nuevas sobrecargas.

Abandonar el tratamiento cuando desaparece el dolor

La disminución de las molestias puede generar una falsa sensación de recuperación. Cumplir las diferentes etapas indicadas por el especialista es fundamental para que el retorno a las actividades se realice de manera progresiva y segura.

Mantener los factores que provocaron la lesión

Sobrecarga física, movimientos repetitivos, mala técnica deportiva, falta de acondicionamiento o determinadas exigencias laborales pueden favorecer que el problema vuelva a aparecer si no son identificados y corregidos.

TRAUMATOLOGÍA: MÁS ALLÁ DE TRATAR EL DOLOR

El abordaje de una lesión musculoesquelética comienza por determinar qué ocurrió y qué estructuras están involucradas. Dependiendo de cada caso, el traumatólogo puede apoyarse en la valoración clínica y, cuando sea necesario, en estudios complementarios para establecer el diagnóstico y definir el tratamiento.

A partir de esa evaluación se determina si el paciente requiere tratamiento conservador, rehabilitación, modificación temporal de determinadas actividades u otras alternativas terapéuticas.

“No existen dos lesiones exactamente iguales. La edad, condición física, actividad laboral, deporte que practica el paciente, antecedentes y características de la lesión influyen en el tratamiento. Por eso es importante evaluar cada caso y establecer objetivos claros antes de volver a las actividades habituales”, señala el Dr. Goitia.

¿CUÁNDO UNA LESIÓN RECURRENTE DEBERÍA LLEVAR AL PACIENTE NUEVAMENTE AL TRAUMATÓLOGO?

Dolor que aparece repetidamente al realizar una misma actividad, inflamación recurrente, pérdida de movilidad, disminución de fuerza, sensación de inestabilidad, dificultad para apoyar una extremidad o molestias que interfieren con las actividades cotidianas son señales que no deberían normalizarse.

También es recomendable realizar una nueva valoración cuando una lesión que aparentemente había mejorado vuelve a presentar síntomas después de retomar el deporte o la actividad física.

Para el Dr. Goitia, el objetivo no debe ser únicamente lograr que el dolor desaparezca, sino identificar qué produjo la lesión, tratarla adecuadamente y procurar que el paciente recupere las condiciones necesarias para disminuir el riesgo de que vuelva a ocurrir.

En un mes que invita a hablar de recuperación y movimiento, el mensaje desde la traumatología es claro: sentirse mejor es una buena señal, pero recuperar fuerza, estabilidad y seguridad para volver a las actividades permite hablar de una recuperación más completa.

About The Author