27 de agosto de 2026

Una semana sin diálisis puede representar un riesgo grave para pacientes con enfermedad renal en Ecuador

Cerca de 20.000 personas requerirían actualmente terapias de reemplazo renal en el país. Especialistas advierten sobre las complicaciones que puede generar la interrupción prolongada de las sesiones de hemodiálisis.
Ecuador, agosto de 2026.- Para miles de personas con enfermedad renal crónica, mantener la continuidad de las sesiones de diálisis es indispensable. Según estimaciones atribuidas al Ministerio de Salud Pública (MSP), alrededor de 20.000 pacientes requieren actualmente terapias de reemplazo renal en Ecuador y nueve de cada diez dependerían de sesiones periódicas de hemodiálisis.
La diálisis permite suplir algunas de las funciones que los riñones ya no pueden realizar adecuadamente, principalmente la eliminación de sustancias de desecho y el exceso de líquidos del organismo. Cuando estas funciones no se cumplen, pueden presentarse complicaciones que requieren atención médica.
El especialista en nefrología, Dr. Darío Jiménez, explica que cuando un paciente deja de recibir sus sesiones, las sustancias de desecho pueden acumularse progresivamente.
“Estas sustancias comienzan a acumularse progresivamente y pueden producir hinchazón en piernas o rostro, aumento de peso, dificultad para respirar, cansancio intenso, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y dolor de cabeza”, señala el especialista.
En situaciones graves, agrega, pueden presentarse alteraciones del ritmo cardíaco y afectaciones importantes en diferentes órganos.
El tratamiento debe mantenerse bajo supervisión médica
La atención de los pacientes con enfermedad renal no se limita a las sesiones de diálisis. El manejo puede incluir medicamentos destinados a controlar diferentes complicaciones asociadas con la enfermedad, de acuerdo con las condiciones particulares de cada persona.
Por ello, los especialistas recomiendan no suspender medicamentos ni modificar tratamientos sin indicación del equipo médico responsable. La falta de acceso a estos medicamentos también puede representar riesgos adicionales para los pacientes.
La interrupción de las sesiones también tiene un impacto en la vida cotidiana y emocional de quienes dependen de esta terapia. El cansancio, la hinchazón y otros síntomas pueden dificultar actividades habituales, mientras que la incertidumbre sobre la continuidad de la atención genera preocupación tanto en los pacientes como en sus familias.
La deuda con centros de diálisis genera preocupación
La continuidad de estos tratamientos también se desarrolla en medio de dificultades financieras que afectan al sector. De acuerdo con cifras difundidas por representantes y especialistas, la deuda acumulada del Estado con las clínicas dializadoras bordearía los USD 400 millones.
Los retrasos en los pagos generan preocupación entre los prestadores, debido a que pueden comprometer su capacidad operativa y aumentar la incertidumbre sobre la continuidad de los servicios.
Para los especialistas, garantizar las sesiones de diálisis y el acceso a los medicamentos prescritos resulta fundamental para controlar la acumulación de líquidos y toxinas, monitorear el estado de salud y detectar oportunamente posibles complicaciones.
En caso de interrupción del tratamiento o aparición de síntomas como dificultad para respirar, hinchazón importante, vómitos persistentes, dolor de pecho, confusión o alteraciones del ritmo cardíaco, el paciente debe buscar atención médica inmediata.

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