El programa de Atención Educativa Hospitalaria y Domiciliaria registró más de 21.000 atenciones a nivel nacional durante el primer semestre de 2026.
Una hospitalización o un tratamiento médico no tienen por qué significar la interrupción de los estudios. En Ecuador, niñas, niños y adolescentes que atraviesan procesos de recuperación pueden continuar con su formación académica mediante aulas hospitalarias y atención educativa domiciliaria.
Esta estrategia es impulsada por el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura, en coordinación con el Ministerio de Salud Pública, a través del Modelo Nacional de Gestión y Atención Educativa para la Aplicación del Programa de Atención Educativa Hospitalaria y Domiciliaria.
El objetivo es garantizar el acceso, la permanencia, el aprendizaje y la culminación de los estudios de estudiantes que, debido a su condición de salud, no pueden asistir regularmente a una institución educativa.
Más de 21.000 atenciones en 2026
Las cifras reflejan el alcance de esta iniciativa. Durante el período lectivo 2025-2026, en el Distrito Metropolitano de Quito se brindaron 9.961 atenciones educativas en 19 establecimientos de salud, con el acompañamiento de 37 docentes.
Mientras tanto, a nivel nacional, durante el primer semestre de 2026 se registraron 21.096 atenciones educativas en 97 aulas hospitalarias y domiciliarias, con la participación de 156 docentes.
Estos profesionales brindan acompañamiento pedagógico a estudiantes que deben permanecer en centros de salud o en sus hogares debido a tratamientos, procesos de recuperación u otras condiciones que les impiden acudir regularmente a sus instituciones educativas.
El aprendizaje continúa en los hospitales
En el marco de la inauguración del año lectivo Sierra-Amazonía 2026-2027, la ministra de Educación, Deporte y Cultura, Gilda Alcívar García, participó en una jornada realizada en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz, en Quito.
Durante el evento, la funcionaria destacó que las aulas pueden trasladarse a otros espacios sin perder su propósito de acompañar a los estudiantes durante su proceso educativo.
El programa contempla docentes permanentes, mobiliario, materiales pedagógicos, libros y recursos tecnológicos, además del acompañamiento de profesionales de inclusión y asesoría técnica a los establecimientos de salud.
En el Hospital Pediátrico Baca Ortiz, aproximadamente 200 niñas, niños y adolescentes recibirán atención educativa durante este período mientras permanecen en la casa de salud para cumplir con sus tratamientos.
Además de mantener el vínculo con sus estudios, esta atención busca contribuir al desarrollo de sus aprendizajes y brindar acompañamiento psicopedagógico durante el proceso de recuperación.
Educación como parte del proceso de recuperación
La continuidad educativa también representa un respaldo para las familias que atraviesan procesos de hospitalización de sus hijos. Durante la jornada, Adriana Peñafiel, madre de familia, resaltó la importancia de que una enfermedad no se convierta en una barrera para ejercer el derecho a la educación.
Con estas aulas hospitalarias y domiciliarias, el sistema educativo busca mantener la continuidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje, al tiempo que se adapta a las necesidades particulares de estudiantes que enfrentan situaciones de salud.





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